Umuma, la aventura de ser familia | Del silencio de las menosmadres
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Del silencio de las menosmadres

Hoy me permito escribir un post antes de lo previsto. Tengo pensado si la vorágine de la vida lo permite regalaros mis reflexiones cada domingo. Pero hoy siento la necesidad de sentarme ante las teclas, quizá para abrir la caja de pandora a un tema que estoy cansada de ver silenciado, ocultado y mal acompañado.

Cúal ha sido mi sorpresa, al ver que en las primeras 24 horas de vida de mi ciberbebé Umuma, el gran feedback que he recibido de cerca del 70% de mis seguidores/as ha sido el alucine de ver que me defino como…

Sóc la Mamen Conte. Sóc dona, filla, germana, amiga, parella i mare … 

Del nombre nadie se sorprende, responde a la necesidad de distiguirme de mis dos predecesoras, mi yaya Carmen (otro día os hablo de ella in extenso ;)) y de mi señora madre, Mari Carmen (que dará para post y más post, ya os lo aviso). Mamen, es pues ese diminutivo que adoro, que me da identidad y personalidad propia y que además tiene esa letra que adoro…por duplicado!!!;)

De mujer, hija y hermana..no hay duda, por suerte, así que bien por vosotros!

Tampoco de amiga o pareja, pues todos/as, con más o menos o menos suerte y gracia hemos ostentado “los cargos” alguna vez, así que confiáis también en mi capacidad al respecto.

Pero, ¿qué pasa cuando alguien como yo se define madre? 

Como os digo hasta entre los más cercanos se han generado dudas, sorpresa y hasta espanto, porque claro, a simple vista, yo no traigo un bebé cargado a la espalda todavía, aunque hable de ellos todo el día y trabaje con sus familias a diario. ¿Entonces?

Entonces yo soy una de esas cientos, de miles de mujeres jóvenes que en algún momento de mis 32 últimos años…tuve el privilegio de ser tocada por la vida y por la muerte al mismo tiempo y sobreviví!

Llevé un bebé en mi vientre, por tan sólo 7 semanas, ni siquiera tuve una segunda falta. ¿así que hay está el debate, fui o no fui madre? ¿soy o no soy madre?. Es cierto, mi bebé se fue. Mucho más pronto de lo que yo habría querido, os lo aseguro, sin apenas hacerme a la idea, sin haberlo sentido, sin haberle puesto nombre -tardé mucho mucho tiempo en encontrarle uno- pero os puedo asegurar que la huella de su estancia en mí sigue en mi útero y en mi alma. Huellas de un duelo atroz, largo, doloroso, cruel y solitario, que me bajó al infierno más aterrador y me trajo de vuelta a la vida.

Siguen vivas hoy también todas y cada una de las pequeñas grandes lecciones que mi primer hijo/a vino a enseñarme. Imaginaos lo que me habría brindado en toda una vida, si consiguió hacerme la que soy ahora en tan sólo 7 semanas.  Mi bebé me enseñó: a perder, a rendirme, a llorar desde las entrañas, a renunciar, a no conformarme, a cambiar, a sentir, a pedir ayuda, a cuestionarme, a abrir mis heridas en canal, a sanar, a valorar la vida, los instantes de felicidad, a cuidarme, a resistir, a reinventarme, a crecer, a elegir, a rodearme de gente nutriente y sana, a prepararme para mi futura segunda maternidad, a encontrar mi camino, a vencer mis miedos, a reírme mucho, pero mucho de mí misma, a caminar con una “xispeta”, a decir siempre lo que pienso y siento, a ser asertiva, a no herir a la gente que amo, a amar, profunda y honestamente, sin límites, sin excepciones, a confiar en la bondad de las personas, a poner en práctica mis dones, a acompañar el dolor ajeno, a teñir mis días y los demás de sonrisas e ilusíón, y a mil millones de cosas más…

No está mal para 7 semanas no? Por eso hoy, tengo el compromiso de dar visibilidad con mi experiencia a la de muchas otras mujeres heridas por la pérdida perinatal, que han silenciado y ven neutralizado su dolor, que han guardado sus patucos, predictors y ecografias en una pequeña caja, en el fondo de un profundo armario, y esperan ansiosas y aconjojadas que la vida las visite de nuevo, esta vez para quedarse, para que así la sociedad les otorgue el privilegio: la medalla de MADRE, porque parece que si tu bebé no vivió, no sirves, no sientes, no padeces, ni debes hablar del tema. Porque lo que no pasó no importa y ¿qué más da si en silencio tu útero, partido en dos, grita y se duele de tanta incomprensión?

Dedicado a todas las menosmadres que siguen el rastro de sus menoshijos en las estrellas que brillan con más luz.

 

 

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8 Comentarios
  • Itz

    25 febrero, 2014 a 15:47 Responder

    Una gran verdad, de una gran mujer, y grandísima M A D R E. Aunque no sólo haga falta llevarlo en el vientre para sentirse así…
    ENHORABUENA POR EL LARGO CAMINO QUE QUEDA POR RECORRER! 😉

  • nu

    25 febrero, 2014 a 20:42 Responder

    Les teves paraules no només fan pensar sinó també estimar. Sort en aquesta nova aventura que no deixa de ser una part de tu que ens lliures dia a dia!

    • Mamen Conte

      26 febrero, 2014 a 22:19 Responder

      Nu, són temes dels que val la pena parlar, deixar-se sentir… i abraçar. Gràcies

  • Judith

    26 febrero, 2014 a 10:39 Responder

    fantastic post ! gràcies per compartir amb nosaltres el que sents en moments tan intensos com el que comentes i que molts de nosaltres ens podem sentir reflexades. molta sort en aquest camí ! m’encanta la web !!

    • Mamen Conte

      26 febrero, 2014 a 22:20 Responder

      Gràcies Judith! Comencem nova etapa amb ilusió i moltes ganes!

  • Los zapatos de mamá

    26 febrero, 2014 a 17:27 Responder

    Qué bonitas y duras palabras, las he leído con especial emoción puesto que yo recién he perdido mi bebé con 8 semanas y muchas veces hasta yo misma considereo mi pérdida “menor” por vergüenza ante mamás y papás que han sufrido pérdidas de sus bebés en estados más evanzadaos de gestación. Por suerte hay lecturas como la tuya, como la página de Duelo con Doula que me ha traído hasta la tuya y como los profesionales que me he encontado en este trance, sobretodo a mi doctora de cabecera que pese a no ser una “especialista del embarazo” me ha colmado de tranquilizadoras y cariñosas palabras…
    Gracias a mi hijo mayor, mi marido, mi madre y algunos familiares y amigos más voy superando cada día, algunos hasta disfrutando y riéndome.

    Gracias por tus palabras que esparcen un poco más estos sentimientos, que se sepa y se nos entienda. Yo misma, si no me hubiera pasado a mí quizá no lo entendería…

    • Mamen Conte

      26 febrero, 2014 a 22:23 Responder

      Preciosa, siento mucho tu pérdida. Dejate sentir el dolor, y pon nombre a cada sentimiento. Un duelo bien hecho y bien acompañado ayudará a que la herida cicatrice. Cuidate y déjate querer. Estás en buenísimas manos… abrazo fuerte!!

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